IMPLICACIONES PEDAGÓGICAS (Grupo 3)
Cuando se habla de implicaciones pedagógicas no necesariamente se hace referencia al a acción que se desarrolla en una institución educativa. Todo ámbito social es propicio para educar y el profesional de cualquier carrera actúa en un núcleo social donde podrá poner en práctica una pedagogía humanizante.
Si bien Piaget ubica, de acuerdo con sus estudios, la moral heterónoma en edades tempranas y la moral autónoma en la adolescencia, la vida cotidiana presenta a personas adultas que no han hecho el paso hacia una moral autónoma.
Vale preguntarse: ¿Qué tipo de educación propicia el desarrollo de la moral autónoma? Entre otras cosas, es el ejercicio de una autoridad democrática. El autoritarismo, como mal ejercicio de la autoridad, refuerza las conductas heterónomas; pero si la autoridad es democrática y favorece la participación y el diálogo, fomenta comportamientos autónomos. Luego la autonomía moral nace cuando la autoridad usa razones y no castigos, educa en valores antes que imponer normas y respeta a las personas aunque corrige sus conductas. Por consiguiente, el educador, al reducir la presión de la autoridad, crea un clima de buenas relaciones interpersonales que favorece la autonomía moral.
Hay instituciones educativas que en su estructura relacional tienen las características de organizaciones que fomentan una moral autónoma. Es decir, esas instituciones hacen un proceso hacia estructuras más democráticas para propiciar el desarrollo de la autonomía. Se sabe que el fin de la educación moral es formar personas autónomas con capacidad de cooperación social. De este modo, toda institución educativa en su estructura y los educadores en sus actitudes deben facilitar el desarrollo desde una moral heterónoma hacia una moral autónoma. El paso hacia la moral autónoma es un proceso individual y social fomentado y gestado por el clima educativo de confianza, de libertad y de estima incondicional que valora a la persona como es y cree sinceramente en sus posibilidades.
El ambiente democrático que fomenta la moral autónoma, implica valores como: el sentido de pertenencia que favorece la participación, la racionalidad dialógica que requiere de la argumentación y el compromiso que lleva a la co-responsabilidad y la solidaridad.

